Activación de AMPK (quinasa sensible a AMP) con efectos en todo el metabolismo energético. Mejora de sensibilidad insulínica en músculo esquelético e hígado. Aumento de oxidación de ácidos grasos (β-oxidación mitocondrial). Señalización retrograda mitocondria→núcleo para regulación génica. Reducción de estrés oxidativo mitocondrial.